Fue subitamente religioso y santificado observar, el tumulto espiritual que arrastraba el inmenso velo de encaje negro que cubría el rostro de Madonna, al llegar levemente tarde a la presentación de Dolce & Gabbana. La tenue luminiscencia que dislucia el recinto, era tan piadosa como revoltosa ante la lujuria decadente que oscurecía la inocencia del …















