Duran Lantink ha asumido orgullosamente el título de enfant terrible. Tras contemplar su primera colección de haute couture para la maison Jean Paul Gaultier, quedas atónito con su capacidad de producir aberraciones en lujo. No importa qué tan absurda y provocadora sea su reinvención del legado de su predecesor, su extraña devoción de hacer piezas …










