Marc Jacobs Spring 2027: un arcoíris de transparencias

El lunes por la noche, Marc Jacobs regresó a la Biblioteca Pública de Nueva York para presentar su último desfile, titulado «Gratitud». Con una duración de apenas cuatro minutos, este manifiesto supondría también un reinicio de la marca, puesto que recientemente fue vendida a WHP Global, propietario de Express.

Había muchas dudas respecto al futuro, aunque Jacobs no se intimidó por la brusquedad de los cambios. De hecho, lo vio como una oportunidad para agradecer. “Crear, como acto de gratitud, es mi forma más auténtica de autoexpresión», escribió. “Con cada oportunidad, espero ofrecer un poco de luz, brillo, color, belleza y alegría exuberante en agradecimiento a las personas, experiencias y momentos que me han moldeado y han dado estructura a mi vida”.

La colección de 31 looks abrazó el cambio de una forma ligeramente subversiva, pero muy emocional. Había un optimismo en el aire que nos recordaba la capacidad de Jacobs para brindar alegría con diseños realmente geniales. Asimismo, este nuevo capítulo fue bastante autorreferencial, puesto que se inspiró tanto en lo que hizo en Louis Vuitton como en el trabajo de leyendas de la moda como Yves Saint Laurent, Junya Watanabe, Miuccia Prada y Bob Fosse, a quienes agradeció también en sus notas del desfile.

Inconfundiblemente Jacobs, la exuberancia vino acompañada de un arcoíris cromático envuelto en transparencias. Mientras el plástico se está convirtiendo en una tendencia, el diseñador quiso refinarlo y hacerlo menos incómodo al usar celofán y vinilo como base. Así pues, sus primeros looks, conformados por pantalones rectos de tiro alto combinados con camisas de manga corta, repentinamente eran sustituidos por micro shorts, faldas lápiz y chaquetas vaqueras traslúcidas.

La dimensión de tonos que iba desde el amarillo mantequilla, naranja, azul hielo y hasta chocolate nos mostraba una forma convincente de usar el color con mayor audacia. Sobre todo, al jugar con el layering de prendas muy cortas, suavizado por medias y corpiños. Había un efecto prismático que se intensificaba con las minifaldas con estampado de cocodrilo, rematadas con montones de cadenas que evocaban el Chanel de los años noventa, así como con los calzoncillos de hombre que eran tapados por chaquetas adornadas con remolinos rococó de celofán microplisado.

Además, el tono fiestero y liberal de Jacobs se atenuó con los vestidos de fiesta con sujetadores, así como con sus bodys con laminilla, que destilaban su amor por los diseños de Prada. Tanta sensualidad restrictiva nos hace pensar si el cambio de rumbo será evidente o no. No obstante, es placentero ver a Marc Jacobs crear ropa para lucirse, y obvio que se venda

Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar