Jean Paul Gaultier Fall 2026 Couture: Duran Lantink no le teme al ridículo

Duran Lantink ha asumido orgullosamente el título de enfant terrible. Tras contemplar su primera colección de haute couture para la maison Jean Paul Gaultier, quedas atónito con su capacidad de producir aberraciones en lujo. 

No importa qué tan absurda y provocadora sea su reinvención del legado de su predecesor, su extraña devoción de hacer piezas que desafían deliberadamente la lógica visual, por momentos, es desconcertante. Aunque, consigue emocionar y cuestionar la moda a través un surrealismo futurista que recuerda a la película Backrooms, a las delirantes pinturas de Liubov Popova o a la arquitectura de Zaha Hadid.

O quizá por la AI, con sus vestidos con estructuras tubulares de los que brotaban tul (una amiga insinuó que eran las trompas de falopio), y una chaqueta bomber negra con forma de secadora.  

Su colección es demasiado alucinante y gráfica. Lantink no se extralimitó a distorsionar la silueta femenina en nombre de la vanguardia artística; quiso jugar, y convencerte que bajo su mandato las reglas no existen. “La alta costura se basa en gran medida en la artesanía y el trabajo manual, pero también es divertido experimentar con la tecnología y ver cómo podemos combinarla”, declaró tras bambalinas. 

De hecho, la inspiración del diseñador tenía en realidad 40 años de antigüedad: sobre el escritorio de Lantink había un libro con los diseños de vestuario de Gaultier para la coreógrafa Régine Chopinot para la obra “Le Défilé”. Así pues, cobra más sentido ver las mallas ajustadas negras, los moños grandes, y lazos que se arrastraban por el suelo. 

Si bien el romanticismo de un vestido escultórico en terciopelo color borgoña con motivos arabescos era precioso, al igual que otro de cuello Halter envuelto por obleas amarillas rematadas con falda de crinolina, sin olvidar aquel de terciopelo con un busto transparente con un ribete dorado–– concebido como una vitrina que alberga un delicado ramo de flores lilas––unido a falda de pliegues en forma de capullo; sus esculturas con tintes op art y barrocos, se veían opacadas por el horripilante torso desnudo con corsé interior que acarreaba Leon Dame. 

No obstante, un vestido tubular cubierto de plumas de color rosa flamenco y el primer look que consistia en un abrigo de corte impecable, así como el magnifico corsé griego rojizo de latón, dejan claro que Lantink buscará la forma de que sus experimentos fashionistas que a veces funcionan, pero creo que todavía está buscando equilibrio. 

Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar