Ha sido imitada, violentada, apedreada, rechazada, glamurizada y alabada por la desobediente terrenalidad, pero aún así, continúa latigando a sus aprehensores como un bicho raro, debido a la marginación eterna que ha sufrido. Esa autodespreciativa melancolía que tiende a encariñarse por su blandura fragmentada por la oscuridad, misma que conecta con su alma y la …










