La primera colección de Sean McGirr para la casa McQueen fue desastrosa y vulgar. Una odisea tan desdichada y calamitosa. Calcinada por una imperdonable ineptitud y una payasada denigrante, que lo único salvajemente rescatable fue su inspiración que se enfocó en los rústicos subversivos inicios de Lee y sus botas de pezuña con una coleta truculenta. …










