Dentro del escándalo y tráfico que padece Milán con fashion week, no es indiferente a un buen desfile que eleve el ánimo y nos saque una carcajada con las ocurrencias creativas de Dolce & Gabbana. La ciudad necesita hot girls, bueno, cool girls, que avivaron a los curiosos transeúntes que circulaban en la Viale Piave.
Este fashion rave trajo consigo un espontáneo y genial streetwear que encaja con el mood de las girlies. Inspirándose en cómo los looks off-duty que cargan las top models que normalmente pasean con sus fascinantes, cardíacos y lujuriosos vestidos inspirados en Sophia Loren y en las puritanas vírgenes del catolicismo que adornan las grandes catedrales barrocas de Italia. Sin embargo, esto se reducía a la erótica urbana de usar pantalones cargo de tiro bajo, llenos de pedrería con flamantes bras al descubierto. Nada de ropa de la biscabuela, atrevidas con potentes botas motorcycle y chaquetas bomber extremadamente oversize, hiper peludas, protegidas por beanies de skater.




Tal radical twist callejero provee una juguetona movida de estética que sienta una locochona visión que abarque más difusión y popularidad. Es asombroso cómo dejaron a un lado la austeridad, calculadora manía de la sastrería, por una holgadez ‘00s, llena de brillo y flow. Asimismo, es una insinuación a su descontinuada línea, D&G. Fabulosamente, tanta piel recupera la obstinada rebeldía que sacudía a su clientela joven hace unos ayeres.
Dividiendo la temática en dos secciones, fue todo un encanto lleno de nostalgia que suavizaba el refinamiento glamoroso de sus extrovertidas parkas con un aspecto militar, un encaje rockero cubierto por fanfarrones abrigos danzarines de leopardo — un arrebatador estilismo que sobresale que la gen Z podrá adquirir y portar con descaro y osadía. Ni Victoria De Angelis, la bajista de Maneskin encargada de tal revoltijo musical, se resistiría a frenar con sus dotes de pro DJ.




Cuando las luces se pusieron tenues, fue el momento de alardear un meticuloso escaparate nocturno que brillaba con sus tacones y mini-vestidos adornados con inquietas cuencas disco y sexys camisones transparentes tan ‘Coachella 2016’, inyectaron energía de la buena, rebotando e iluminando este alucinante escándalo de antro en madrugada, del cual, queremos pertenecer y alocarnos, por un rato.





