Prada y el adiós al glamour tradicional: ¿es esta la nueva feminidad que definirá a las «girlies»?

Lo siento, pero cuando terminé de ver el desfile lo primero que se me vino a la cabeza fue ‘Marc Jacobs’, pero tampoco nos inclinamos a una drasticidad y estrés sobre la falta de alineación y sentido que tuvo la colección. Fue todo ingeniosamente agrede este juego de proporciones, texturas y épocas. 

La duda existencial de este team fue: ¿Qué significa hoy la feminidad? Una interrogativa muy angustiosa que nos dio una visión retrospectiva acerca de nuestra preocupación sobre la belleza idealizada. La terquedad cegada que seguimos en la insaciable búsqueda por obtener ‘un yo perfecto’ adulando clichés romantizados engañosos que vinculan hasta la superación personal. 

Y en efecto, a lo largo de su carrera, Miuccia Prada, tiende a utilizar lo ‘feo’ como algo apasionante y provocativo, contemplando una naciente estética que ha denominado como ‘Ugly-Chic’, pero hoy, le agregaría a su definición la palabra ‘effortless’.

Su visión sobre la feminidad que ahora comparte a la par con Raf Simons, dimensiona un rechazo y desaprobación al sistema, con ropa anti-sexy, fuera de las líneas prescritas, adaptando una línea sujeta a la experimentación, tildando hacia lo repugnante y común. Interrogando los mitos de la belleza.

Debajo de la instalación de tubos de construcción, que aparentemente dejaron inmóvil desde la colección de hombres realizada en enero, cubierto por una alfombra ‘Deco’ hecha por Catherine Martin, este divagante glamour centellea en la apertura. Vestidos dolly negros ‘50s o bueno, rommy frocks, que lucían como vaporosos camisones de abuelita o baberos que deshicieron con arrebato la usual sensualidad que tanto remarcan sus camaradas, arropados con skinny jeans. Aunque bueno, tampoco este contundente movimiento sorprende o abruma el bolsillo, ya que Prada no se caracteriza por ser una marca que brille por la sensualidad, si acaso, una opuesta lindura intelectual, ósea, lo geek u office siren.

Utilizando materiales ásperos y crudos, una deformidad flexible moldeo una una silueta de cartón. La noción de lo que es ‘bello’ fue recontextualizada como sus faldas midi con un aspecto de pañal o la hombría de sus vestidos florales hiper-sensibles y maleables. Solamente, los rechonchos abrigos , convertidos en vestidos lolita, era la antítesis que contradecía sus intenciones reflexivas. 

En general, el aspecto de sus piezas mostró un lado juguetón, disruptivo, y perezoso, aunque, extrañamente chic y útil, con un pizca de descaro e insolencia artística. Diría que es un reflejo de aquel mood que nos activa en las mañanas: ‘ponerte lo primero que veas y lanzarte a la calle, no importa si tu cabello luce esponjado’ — normalizando una ordinaria desfachatez con aires de Haute Couture. No se trataba de ser glamorosas ni frívolos.

Tanto Miuccia como Simons, divagan en el disconfort, las restricciones y exigencias que sufren las girlies, utilizandolas como una herramienta de liberación y sensibilizando la imperfección. Personalidad. 

La flojera es mental. Bah! 

Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar