Miu Miu Spring 2026: Los delantales también pueden ser glamurosos

En un momento en el que se han trivializado las desigualdades de género, las girlies intentan sobrevivir dentro de una cultura más arraigada a valores conservadores que limitan su potestad. La visión de Miuccia Prada surge como un tranquilizante que apacigua tales calamidades. El vasto léxico de Miu Miu se resignifica hacia perspectiva que valora las adversidades y desafíos de la clase trabajadora. 

“En la moda, siempre hablamos de glamour y de ricos, pero hay que reconocer la vida de alguien diferente», dijo Miuccia entre bambalinas. Dado que el trabajo regular suele ser ignorado  en una época donde la fama es lo único que importa, el delantal se posiciona como “símbolo de nobleza y respeto”. 

Y ¿cómo no?

Miles de personas, a diario, utilizan un delantal para actividades que requieren valor y cuidado, que radicalmente en la colección, se enalteció más allá de su carga decorativa.“Esta es la primera vez que lo hemos convertido en el foco de una colección. Simboliza a las mujeres, desde las fábricas hasta el servicio al hogar. Se trata de protección y cuidado. Para mí, es un símbolo del esfuerzo y la dificultad de las mujeres”, añadió.

La superficialidad se abandona para dar paso a un discurso liberador, cargado de un bienestar político. El espacio habitual del Palais d’Iéna se transformó por completo: cortinas de flecos de PVC amarillo colgaban del techo al suelo, con un fondo rosa neón. Pero lo más interesante fueron las mesas industriales que reemplazaron los asientos tradicionales, otra metáfora que abate la visión retrógrada de la feminidad estrictamente confinada al hogar.

La diseñadora basó su inspiración en la fotografía documental de Dorothea Lange y Helga Paris, así como en el filme de Luis Buñuel Le journal d’une femme de chambre (1964). Humain, trop humain, de Louis Malle, también fue una de sus principales referencias, filmada en la planta de Citroën en Rennes, donde Miuccia encontró “una auténtica ventana a la vida de las mujeres”.

El delantal además de ser embellecida con piedras, flores y lazos, también su aspecto fue modificado con una silueta que potenciaba su funcionalidad utilitaria como un lindo y sencillo vestido primaveral con dobladillos ondulados y encaje revelador. El usual layering aumentó su rústica austeridad al sobreponerse en chaquetas desgastadas de cuero y crochet, trajes de baño de dos piezas, sweaters de cuello alto y polos oversize de manga corta.

Faldas y pantalones low-waist se elevaban como un símbolo juvenil que constrataba con la delicadeza de mini-vestidos babydoll en tonos pastel, utilizando la parte inferior del delantal como estructura base. Y así como los sujetadores pasaron de ser una reliquia de sumisión a un objeto de la dignidad humana, el delantal se convierte en un homenaje al trabajo femenino en todas sus formas: persistente y resiliente. 

Un recordatorio de que, las girlies gobernamos el mundo.

Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar