Matthieu Blazy tiene la intención de que Chanel sea una fantasía de cuento de hadas para las girlies. Inspirado en Blancanieves, el diseñador creó una adorable video en el que los animales del bosque se escabullen en los talleres de la Rue Cambon para finalizar los exquisitos vestidos confeccionados con diferentes patrones de aves bordadas.
Siendo uno de los desfiles más ansiados de la temporada, finalmente pudo brillar con la magia de esculturales sauces rosas y hongos gigantes. Perdidos en un bosque encantado del reino fungi, este paisaje hechizante se convirtió en parte del relato que busca reforzar la sensación de estar presenciando un arrebato imaginativo.
Tan poética como íntima, la visión de Blazy no intenta seducir con opulencia, sino reconectar con la feminidad que Coco Chanel intentó materializar a través de ropa pensada para la vida cotidiana. En cierto modo, decidió retomar los principios estilísticos de la francesa, con una tensión entre la suntuosidad material y una practicidad que te haga soñar.




El retorno de la simplicidad chic implicó la destilación de los códigos de la maison en un ejercicio simbólico que reinterpretó la silueta con una artesanía sublime: trajes de falda confeccionados con la organza más fina, teñida de lívidos colores pastel y tweed deshilachado. Ligeros y etéreos, otras versiones se suspendían de encantadoras criaturas mágicas , que revoloteaban en los dobladillos de faldas tubo, pantalones rectos y los laterales de las chaquetas.
Aun así, ese toque místico se expandió en ondulantes plumas que se impregnaban en un vestido bustier midi rojo, otro con un degradé terroso repleto de flecos y un traje oversize azulado. Siendo las aves el centro focal, esta hermosa metáfora resplandecía no solo en las texturas densas y animosas que embellecían un vestido flapper cubierto de infinitas cuencas —evocando una parvada—, el frondoso capelet de púas blancas o el vestido de novia de finas láminas de nácar, sino también en la estructura ósea que imitaban las capas off the shoulder, con pliegues que parecían un caparazón emplumado.




Este respiro creativo tiene la intención de deslumbrar con un trabajo inquietante que no grita o provoca, sino que satisface las necesidades de las girlies con una alta costura orgánica, táctil y emocional, diseñada con un romanticismo extrañamente útil.





