Chanel Pre Fall 2026: Glamour en hora pico

Algo que nos ha enseñado Chanel es que puede convertir lo más tétrico y siniestro en una fantasía andante. Matthieu Blazy, en pleno apogeo creativo, se lanzó a presentar el desfile de Métiers d’art en la frenética Nueva York subterránea. A diferencia de Lagerfeld–– el Kaiser que presentó un show en 2006 en la estación Gran Central y otro en 2018 en el Templo de Dendur del Met–– el belga optó por algo igual de romántico que lúgubre: una estación abandonada de metro. 

La ironía artística de Chanel en presentar un trabajo tan sublime como mágico en un sitio tan ajetreado e imposible para portar un hermoso traje boucle con estampado de pantera, fue realizada en un sueño cinematográfico de la maison. En una ciudad tan bulliciosa y superpoblada, este desfile te hace reflexionar sobre cómo la triste realidad puede detonar inspiración y vitalidad. Nueva York tiene algo que la separa del resto de metrópolis del globo: es la única en la que las clases sociales se mezclan en un espacio sin jerarquías. En un contexto más práctico, todos lo usan para evitar el caos que nunca termina. Y esto demuestra lo mucho que ofrece la ciudad: aventuras, oportunidades y energía inagotable.

La rica diversidad de arquetipos–– sacados de alguna película de los años 50 y 80––por lo menos te hizo sentir identificado con alguno. Cómo si tratará de un dejavu, un auténtico tren llegó a la estación (una fantasía que ha revivido el espíritu hambriento por belleza muchas veces). Las puertas se abrieron y el glamour parisino inundó la atmósfera tenue, pero despampanante con el tráfico de girlies arropadas en refinados looks que prolongaban el debut de Blazy con twist lleno de extravagancia masculina con un toque Great Gatsby.

En la jungla de concreto, quedabas fascinado con los modernizados trajes falda Babe Paley, impregnados con estampados animalescos y flores silvestres. La encrucijada en hora pico no impidió admirar la fastuosa informalidad urbana, rica en detalles y bordados, que centelleaban sobre rimbombantes faldas de pliegues, que lucían como capullos a punto de brotar en la selva y adorables mariquitas adornando un traje falda de novia. Y no olvidemos las poderosas botas rojas de Wonder Woman.

Entre tanto camuflaje, la excentricidad fluorescente de los vestidos slipper cargados de lentejuelas y diamantes no se veía excesiva gracias a la crudeza noventera de los abrigos de franela grunge y los conjuntos pijama de satén minimalista. Eso sí, todo armonizaba con el traje oficinero negro de rayas diplomáticas; el traje de noche atestado de tiernos retrievers; una Clark Kent reinterpretada como ciudadana neoyorquina con blazer de cuadros Oxford, pantalones baggy café y un suéter azul de punto con el escudo de “SuperChanel”; una madame de la era Gilded Age con una ondulante capa de ópera negra; y una alegre Cyndi Lauper envuelta en faldas circle de franela ochentera al ritmo de Girls Just Wanna Have Fun.

Matthieu Blazy confeccionó prendas que rinden homenaje a las peculiares sensibilidades y caricaturas asociadas con Nueva York.  La vibrante alquimia es deseable como hermosa. La euforia del alucinante trompe l’oeil de Chanel se ha vuelto en más que una técnica … es una carta de amor a un lugar donde los sueños se pueden hacerse realidad y un desafiante stament sobre el cinismo del mundo del lujo.

Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar