La suntuosidad eclesiástica que irradia el Palais des Papes, tal magnificencia de antaño que rodea sus imponentes y fortificadas paredes medievales que reflejan un decadente esplendor gótico, atestiguaron un tenue renacer bajo el mando de Nicolas Ghesquiere. Este recinto cultural que se convirtió en la sede del papado en el siglo XIV, su exuberante austeridad …










