Loewe Fall 2026: Una fantasía marina

Quizás nadie había sentido tanta envidia en un desfile al ver a una ballena desparramada, un par de almejas de ojos saltones, cangrejos ermitaños y un perro de orejas caidas en el front row de Loewe. Este divertido gesto de la artista Cosima von Bonin avivó el espíritu de Jack McCollough y Lázaro Hernández,  reafirmando su intención de jugar mordazmente con la herencia española de la casa. 

Tras presentar el debut más veraniego de la temporada, su nueva colección fue más que experimental: una inmersión flamboyante subacuática. Una inventiva colorida parece apoderarse del otoño con toques de humor y ligereza. Fue evidente que su narrativa era una continuación lúdica de lo que presentaron en septiembre, aunque el dúo mostró su rápida capacidad de montar su propio universo.

Las caricaturescas siluetas de parkas deportivas, que lucían como balsas inflables, congeniaban noblemente con vestidos lenceros impresos en 3D y moldeados en látex. Casi naturalista, aunque profundamente humano, era un abrigo negro y carmesí de flecos, que otorgaba una apariencia espinosa y protectora; como los vestidos halter que parecían letales medusas o algas.

Esa alegría por crear resultaba fresca en la manera de confeccionar esculturales mini abrigos frondosos de borrego cepillado, afeitado y teñido, con alas de guinga similares a las de una manta raya —sin olvidar las versiones Playmobil con capucha, prevalecía también una habilidosa soltura que no lucía tan recargada. El outerwear impresiona por verse tan dócil y atrevido como los inflados abrigos ópera con flotadores incrustados y estampado vichy, listos para salvarnos del ahogamiento que padece la sociedad.

Puede que también resulte abrumador y confuso el revoltijo de texturas y siluetas que emanaban los vestidos con resortes de felpa incrustados como anguilas eléctricas; o las monumentales bufandas con estampados de franela que parecían un camuflaje optimo para el invierno; transformando lo ordinario en algo fabuloso. 

Aunque Loewe se rija con una seriedad artesanal, es grato sentir que la tradición sea más vívida y juguetona, con una intensidad colorida tan relajada como precisa que Jacques Cousteau usaría con gusto.



Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar