Telenovelas mexicanas: el high drama que ahora inspira a las popstars

¿Quién diría que en pleno 2025 lo más hot en el pop no es un sampleo , sino una lágrima escurrida en primer plano? Porque sí, mientras tú creías que las telenovelas eran cosa del pasado, las nuevas pop girlies están tomando nota, y no es coincidencia: el drama latino está de regreso y lo está haciendo con uñas, pelucas, ventiladores industriales y mucho delineador corrido.

Todo parece haber empezado con Camila Cabello y su «Havana», ese video donde el melodrama tropical, los galanes de camisa desabotonada y las abuelas sabias hacían match perfecto con la música. Desde entonces, Karol G, Danna Paola y muchas más han empezado a surfear en la ola del telenovelón. Y no hablamos de guiños sutiles: hablamos de escenas dramáticas, ojos llorosos y besos que tardan cinco capítulos en pasar.

La verdad es que nuestras telenovelas están diseñadas para ser oídas, no vistas. Son el soundtrack de la vida doméstica: suenan mientras trapeas, cocinas, planchas y le gritas a tu hermana que baje el volumen. Por eso son tan ruidosas, tan intensas, tan exageradas… y tan nuestras. Están hechas para entender la trama sin mirarla directamente, como cuando vigilas que no se queme la camisa blanca mientras escuchas que «¡esa niña no es tu hija, Enrique Fernando!»

La diferencia entre nuestras telenovelas y cualquier sitcom extranjera no es solo estética, es espiritual. Allá iluminan con luces carísimas desde afuera para que todo parezca natural. Aquí, en cambio, construimos castillos de cartón, usamos luces fluorescentes, y aun así, la historia te atrapa como si fueras parte de ella. Porque ¿quién no se ha sentido Gaviota alguna vez?

Mientras en México algunos quieren hacer series estilo HBO —súper oscuras, calladas, en tonos grises y con tomas eternas de un tipo pensando—, allá afuera todo el mundo está intentando replicar el melodrama mexicano. Cineastas internacionales, casas de moda, hasta campañas de perfume: todos quieren un pedazo del maximalismo emocional que nosotros hemos perfeccionado desde «María la del Barrio».

¿Y sabes qué? Está bien que nuestras referencias no estén en Apple TV, sino en “La Rosa de Guadalupe”. Así que la próxima vez que veas una producción internacional inspirarse en nuestras novelas, no digas “ay, qué pena”, di: “¡ahí está nuestra esencia!”. Porque aunque nos cueste verlo, tenemos la estética, el lenguaje y el drama que el mundo entero quiere copiar.

Y si lo tenemos tan cerquita, ¿por qué no empezamos a celebrarlo de verdad?

Rafael Escalante

Rafael Escalante