Miu Miu Spring 2027: del gimnasio al front row

Miuccia Prada anda en modo “fitness”.

Quizás influenciada por el Mundial, o por la forma en que los jóvenes combinan descaradamente leggings con blazers, la diseñadora de Miu Miu se ha inspirado precisamente en el athleisure, aportando su sentido de elegancia al deporte.

El Palais d’Iéna, sede del desfile, fue transformado en un gimnasio de escuela secundaria, con una pasarela teñida de morado, franjas de baloncesto y asientos en tono chocolate, que elevaban el aura de una clase de educación física convertida en una romántica fiesta de graduación.

Así pues, tomó la vestimenta homogénea y cotidiana y le añadió su toque subversivo. “Pero ¿cómo hacerla más interesante, más sofisticada?”, se preguntaba en sus notas de desfile. Bueno, en una temporada en la que se ha dedicado a elevar los básicos del clóset, dotándolos de una visión más sensual e incluso intelectual, las reinterpretaciones de la belleza y la elegancia tomaron un rumbo más desenfadado.

Y eso fue lo que hizo Prada. La mezcla ecléctica —incluso colegial— se apoderó primeramente de las faldas escocesas de lana de tiro bajo y con pliegues, sujetas con disruptivos lazos que salían de una cinturilla de estampado contrastante —a lo que supongo que eran realmente trajes de baño o calzoncillos—, rematadas con blazers de estilo masculino y sneakers New Balance.

El lado geek-chic de Miu Miu se volvió altamente retro con la infinidad de cordones elásticos que sujetaban la cintura con desenfado, hasta el punto de sustituir los cierres por zigzags en jeans rectos confeccionados a partir de pantalones Wrangler vintage reciclados. Por otro lado, se incorporaron camisas ajustadas con mangas raglán, que también aparecieron en chaquetas de uniforme olímpico, jerséis cafés con escote en V y pants de gimnasia.

Incluso encontraba un guiño al fútbol americano en los diáfanos minivestidos arrugados de los años 60, à la Twiggy, en blanco, rosa y naranja; su aspecto evocaba la superficie rugosa del cuero con el que está hecho el balón.

Sin embargo, tanta ropa deportiva fue combinada propiamente con sastrería y ropa de noche: sujetadores adornados con estampados geométricos e incrustaciones de pedrería se remataron con camisas elásticas de alto rendimiento y micro shorts de voleibol; vestidos de cóctel con escote halter cruzado —también había versiones bralette que parecían mascadas atadas al cuerpo— presentaban un motivo geométrico abstracto, con estampados vintage de cortina formados por líneas y bloques irregulares que recordaban a un patchwork, además de paneles laterales decorados con cuentas y lentejuelas.

«La idea era vivir el momento, estar en este tiempo», añadió Prada. «Lo que más me interesaba era trabajar para la gente de hoy». 

Las prendas se negaban a pertenecer a una sola categoría, y eso fue increíble. Mientras se busca confort y sentido en la ropa cotidiana, Miu Miu pone una dosis de adrenalina a lo ordinario, dándole una oportunidad de refinarse, ya que su verdadera influencia radica en lo más básico y familiar.

Inteligente, ¿no?


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Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar