Desde tiempos antiguos, los brazaletes en el brazo han sido utilizados como símbolo de riqueza y estatus social. Un accesorio que invoca la protección divina de los dioses. Un símbolo de confianza, sabiduría y belleza.
Sin embargo, a alguien se le ocurrió que lucían mejor unos centímetros por encima de la muñeca. ¡Rayos y centellas!

Como ocurre con muchas joyas, su posición cambia con el tiempo. Hoy en día, parece que los brazaletes en el brazo vuelven a elevarse.
Celebridades como Zoë Kravitz, Alexa Chung y Zendaya apuestan por su carisma bohemio de los años 70, luciendo como reinas egipcias y princesas hippies con versiones gruesas de oro, pero también con diseños con toques de fantasía que revitalizan sus looks y añaden un toque extra de glamour.
Al situarse en la parte superior del brazo, estiliza y alarga visualmente la figura en los conjuntos que dejan los hombros al descubierto.

Miuccia Prada lo ha convertido en parte de su statement.
Incluso en el mundo de la alta costura, este accesorio ha seducido a Pierpaolo Piccioli, quien combina sus vestidos suntuosos con brazaletes adornados con pedrería.

Es un accesorio súper versátil que puedes combinar con un vestido sencillo para complementarlo a la perfección y darle mayor impacto.
Una pieza que, sin demasiado esfuerzo, consigue una presencia impactante.





