¿Sigue siendo válido quejarse del calor? Diríamos que sí, porque este verano ha sido brutal. Salir al exterior es básicamente una condena, y el aire acondicionado se ha convertido en nuestro bestie. Sin embargo, el estrés que genera encontrar el outfit ideal godín nos hace cuestionar si vale la pena usar blazers y pantalones de lunes a viernes.
Envolvernos con un traje aburrido se siente casi absurdo. Entonces, ¿cómo podemos vernos elegantes sin parecer turistas? Fácil: usa bermudas. Lo sé, es una propuesta descabellada, pero tiene sentido relajar el código de vestimenta de la business girlie.




Revisando las propuestas de esta temporada, queda claro que los diseñadores han apostado por quitar cierta restricción a la sastrería. Calvin Klein, Saint Laurent, Khaite, Dries Van Noten, Miu Miu e incluso The Row, nos proponen formas de enseñar de una manera decentemente chic.
Los tiempos exigen flexibilidad y creatividad, obligando a tu mente a brillar. Las bermudas se posicionan como un elemento favorecedor: es un opuesto que a medida de la temporada, se establece dentro la vida corporativa.
Más frescas que un pantalón, las bermudas son una opción casi apropiada en la mayoría de los entornos. El truco más subversivo (pero eficiente) es buscar un corte oversize que se asemeje a una falda. Jugar con las proporciones y volverlas parte del look.





