El color menta dominará la primavera

La primera colección de Matthieu Blazy para Chanel ha sido un éxito, misma que impulsó un repentino favoritismo por el color menta. Un tono que han adoptado las grandes marcas y que, ya sea por su vibra fresca o su alegre solemnidad, genera un contraste lúdico y divertido en la moda.

La maison fue quien realmente llevó la menta a un nivel estimulante con aquel bolso shopping de cocodrilo y los tacones de punta cuadrada que han provocado un frenesí en tiendas al grado de convertirse en piezas agotadas. Asimismo, el color se ha ido proliferando hasta en sus icónicos trajes falda de bouclé, salpicados de su brillo optimista.

El color menta suele asociarse con la renovación, la calma y el bienestar. No es coincidencia que muchos hayan optado por usarlo en un intento por encontrar belleza y romanticismo en medio de un presente lúgubre, atormentado por lo homogéneo. Ciertamente, representa más que esperanza y dulzura: también una elegancia relajada.

La menta se puede combinar fácilmente con tonos minimalistas como el blanco y el gris, capaces de ampliar su efecto orgánico. Sirve como un lienzo para experimentar y realzar la figura. Y lo mejor es que le sienta bien a todo el mundo, aunque pueda verse empalagoso y cursi o se asocie con una pasta de dientes o una bata de hospital. Aporta un toque divertido y jovial sin ser excesivo. Al usarlo luces como una sirena.

Además, es un tono que recuerda a Sofía Coppola y que podemos encontrar en sus películas, en especial en Marie Antoinette. Quizá no tanto en sus vestidos, pero sí en el Petit Trianon o en su colección de zapatos diseñada por Manolo Blahnik.

La menta añade ligereza a tanto caos. Despierta un espíritu intrépido, con ganas de zafarse del aburrimiento y vivir con más regocijo.

Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar