Uno de los desfiles más esperados por las girlies es el de Victoria’s Secret. La reinvención de esta marca ha sido ardua y, por momentos, deprimente. A pesar de ir saliendo poco a poco de la bancarrota, su apuesta por nombrar a Adam Selman como su nuevo director creativo ejecutivo, demuestra que la sensualidad puede resurgir entre las cenizas.
Considerado como el fashion show más grande del mundo, su presentación en los Estudios Steiner en Brooklyn fue una apuesta por recuperar relevancia con una visión que se aleja de exagerados disfraces y fantasías ridículas que únicamente satisfacían la mirada masculina. Eso sí, la vieja gloria no ha sido olvidada; aunque se han vuelto dependientes de un estética de antaño que no permite que la creatividad florezca por completo.

Selman se encargó de que este paraíso femenino fuera más inclusivo y accesible. El brillo volvió. Alas de flecos y cristales galácticos embellecieron a las modelos, quienes al salir a la pasarela, irradiaban con una energía tan sexy como poderosa. Una embarazada Jasmine Tookes abrió el desfile con una red en forma de concha adornada con perlas, marcando un tono aqua-showgirl a la presentación.
Las alas doradas del primer segmento evocaban un reminiscente no solo de vestuarios emblemáticos de desfiles pasados, sino también una actitud de empoderamiento inspirada en la mitología griega. El icónico rosa dejó de ser tierno para subirse a los excesos danzarines del número de Madison Beer, , rodeada de un ejército de bailarines con abanicos y una coreografía fascinante.




La esencia artística de una showgirl de Las Vegas impulsó la creatividad del resto de segmentos, como el de Amelia Grey, que deslumbró con su espalda completamente descubierta y una tanga minimalista. La inclusión de jeans en la pasarela y el estilo urbano —fuera de los límites de la línea Pink— ayudaron a delinear cómo lucirá el nuevo VS de Selman en el mundo real. Incluso Karol G se puso sus propias alas y participó con un body rojo de encaje para rematar su actuación (el mejor segmento de la noche junto al catwalk de Bella Hadid).
Además de reunir a ángeles veteranas, la marca presentó por primera vez a atletas profesionales, como la estrella de la WNBA Angel Reese y la gimnasta olímpica Sunisa Lee.

A pesar de ciertas fallas de audio y video, este año sí hubo un genuino mejoramiento para salir de ese oscurantismo de la cancelación que aún arrastran. ¿Cumplió las expectativas de quienes todavía idolatran la era de las top models brasileñas que desfilaban al ritmo de Sexy Back? Tal vez no del todo, pero sí fue una propuesta atractiva, nacida de alguien que sinceramente aprecia el legado de Victoria’s Secret… y se atreve a respetarlo.





