Marc Jacobs Spring 2026: lo vintage siempre será cool

Marc Jacobs está de vuelta.

Anoche, el diseñador norteamericano regresó de un viaje conceptual que atravesó durante cinco años, retomando de lleno ese espíritu ingenioso y transgresor que alguna vez fue idolatrado.

Más que cualquier delirio o fantasía, tal ejercicio nuevamente dialoga con la realidad, dejando atrás el performance inspirado en Vivienne Westwood y Rei Kawakubo, por un guardarropa decentemente chic que podamos usar. Si, Jacobs sigue influenciado por el arte escénico, pero es un maravilloso alivio que lo que más deseaban las girlies fervientemente resurja ahora con melancolía. 

Ciertamente, Marc no parece estar del todo en paz con el presente y se refugia en la nostalgia: en sus días de gloria salvando la moda estadounidense y rivalizando con el antiguo régimen que dominaba París en los años 2000. Al mirar atrás, reflexiona sobre quién fue y sobre el peso de su influencia.

Puede que una de las razones que lo llevaron a restaurar su línea hacia una estética más comercial–– aunque preservando su escapismo terrenal––sea el fracaso de la venta de Marc Jacobs a Authentic Brands Group. Según informes, LVMH estaría reinvirtiendo en la casa, aunque su futuro permanece incierto.

Bajo el título de “Memoria. Pérdida”, la colección reflejó su deleite por encontrar belleza en la crudeza y en la forma en que los recuerdos permanecen en la ropa. Fue una celebración de austeridad psicodélica, que desenterró tesoros vintage, muchos de ellos clave para la ocasión. La canción «Joga» de Björk dio inicio a un viaje teñido por el grunge que lo catapultó internacionalmente: faldas rectas de tweed con siluetas esculturales, permitiendo a las modelos introducir sus manos como si intentaran fajar suéteres de cuello en V––guiño al ugly-chic de Prada––y camisas en tonos pastel metalico, sacadas de su colección de 1998.

Algo muy nerdy como poético fue el gesto de acreditar a los diseñadores y tiendas que los inspiraron. La sutil belleza constructiva boogie-woogie de Yves Saint Laurent resplandeció en los mini vestidos de corte imperio y abrigos abotonados por la espalda. También hubo referencias a la pionera línea de ropa urbana X-girl, así como a Stüssy, visibles con micro faldas de lentejuelas y tops acolchonados que evocaron cinturones obi o incluso el envase de un labial. Helmut Lang fue invocado con la simplicidad de acogedoras tank tops y faldas de mismo calibre estético. 

En estos días, al mirar las colecciones de Jacobs, la opulencia que antes lo definía —y también lo limitaba—  se ha reelaborado con mayor propósito y disciplina. Su ropa es más poderosa y juguetona, pero manteniendo un brillo esperanzador: dejar de idealizar el pasado y encontrar alegría en lo que fuimos y en lo que aún podemos ser.







Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar