Esta cuenta es, y seguirá siendo, una Sophia Sinot stan account. No solo por la estética explosiva que ha entregado en los últimos meses, sino porque su visión está definiendo uno de los movimientos más refrescantes dentro del glam pop contemporáneo. Si hay un punto donde la creatividad se encuentra con la nostalgia y la convierte en una fantasía totalmente nueva, es justo ahí, en la colaboración entre Sophia Sinot y Zara Larsson para la era Midnight Sun.
En las últimas semanas, internet entero ha estado girando alrededor del maquillaje tecnicolor, brillante y maximalista que rodea este nuevo capítulo de Zara. Lo que comenzó como una conversación entre beauty nerds se convirtió rápidamente en un fenómeno cultural: TikTok diseccionando cada look, Instagram replicando sus paletas imposibles y fans analizando cómo este estilo está redefiniendo el glam de las popstars que dominarán el 2025.

Y es que lo que están construyendo va mucho más allá de una tendencia. Es una declaración. Un recordatorio de que el maquillaje no solo acompaña un álbum o un tour, sino que expande su universo emocional. En este caso, un universo construido con colores que parecen gritar desde el escenario, delineados que juegan en el límite entre la fantasía digital y el maquillaje clásico, y un approach totalmente fearless que rompe con el minimalismo que había dominado los últimos años.
La era Midnight Sun bebe directamente de los años 2000, pero no desde la nostalgia plana. No es un revival, es una reimaginación. Sophia y Zara toman esos códigos —el brillo desbordado, los contrastes intensos, la vibra de “popstar capturada en una cámara de 2003”— y los transforman en algo hipermoderno. Algo que funciona igual de bien tanto frente a miles de personas en un estadio como en un video vertical de 15 segundos que se volverá viral.

La estética que están creando tiene un mensaje claro: el pop no tiene por qué ser suave, neutro o seguro. Puede ser un estallido emocional, una travesía por lo colorido, una cápsula de creatividad en plena época donde todo tiende a aplanarse. “Aunque es noviembre y el clima se está volviendo más frío y gris, los mundos que estamos creando en los estadios son todo lo contrario”, dice Sophia Sinot. Ese contraste es justamente el corazón de esta era: mientras el exterior se enfría, Zara y Sophia apuestan por encender el interior.
Y lo logran. Basta ver un solo look para notar que están construyendo un statement visual lleno de vida. La piel luminosa que parece emitir luz propia, las sombras que se expanden como auroras boreales, los labios definidos con la precisión de un filtro pero sin perder el toque humano. Todo se siente alive, vibrante, hiperpresente. Es maquillaje que no busca naturalidad, sino narrar una historia.


Lo que Sophia y Zara están entregando al pop en este momento es una invitación a dejar de temerle al color, al brillo, al exceso. A abrazar lo que hace unos años se consideraba “too much” y convertirlo en una identidad poderosa. No es casual que esta era haya capturado la atención de la Gen Z: es honesta, explosiva, emocional, teatral, y profundamente digital, pero con una ejecución artesanal impecable.
Si este es el futuro del glam pop —un espacio donde la nostalgia se mezcla con la innovación y el color regresa sin pedir permiso— entonces estamos no solo listos, sino completamente dentro. Porque el tecnicolor nunca murió: solo estaba esperando a que Sophia Sinot y Zara Larsson lo despertaran en un estadio para volver a conquistar el mundo.





