Dejen a Olivia Rodrigo usar vestidos Babydoll en paz

Al parecer, no a todos les encanta que Olivia Rodrigo use vestidos babydoll.

Recientemente, internet ha creado un debate alrededor de los outfits que ha estado usando la cantante. Rodrigo, quien ha dejado atrás su era punk para adentrarse en una fantasía coquette y delicada inspirada en The Virgin Suicides, de Sofia Coppola, no ha estado exenta de críticas con tintes morales.

En un concierto en Barcelona, fue vista usando un mini vestido de cuadros rosas vichy —que inevitablemente recuerda a los que usaban La Chilindrina y La Popis—, lo que generó una ola de memes. El gran debate gira en torno a la imagen sexualizada que se le está dando a la ropa infantil. Una controversia que viene arrastrando desde que lanzó “Drop Dead”, donde aparece en una cama del Palacio de Versalles con un babydoll de Chloé.

Dejen a Olivia Rodrigo usar vestidos Babydoll en paz

Tan lolita como Marie Antoinette, la estética de “You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love” pretende ser relajada, divertida … y nada sensual.

La historia del vestido babydoll se remonta a la Segunda Guerra Mundial, un periodo caracterizado por la escasez de tela que obligó a usar dobladillos más cortos. Originalmente, fueron diseñados para usarse como lencería y ropa de dormir, a menudo confeccionados en gasa y combinados con pantalones cortos bombachos. En los años 60, figuras como Twiggy y Brigitte Bardot lo convirtieron en un básico femenino y en un símbolo de liberación, hasta que, en los 90, Courtney Lovelo lo usó como un manifiesto de rebeldía contra el tradicionalismo.

Ciertamente, Olivia Rodrigo no intenta complacer las expectativas masculinas, sino a las girlies. La autenticidad desde un punto más vulnerable: los babydolls. Ponerse uno la hace sentir segura.

Dejen a Olivia Rodrigo usar vestidos Babydoll en paz

“Creo que todo lo que uso en el escenario y en los videos es una versión intensificada de cómo me siento en mi día a día”, dijo Olivia Rodrigo a British Vogue.

La intención de Rodrigo congenia tanto con su perspectiva artística como con encontrar una manera de conectar con sus fans. Sin embargo, resulta increíble que el drama sea un vestido y no la explotación y violencia que sufren las mujeres al no poder usar lo que desean ni controlar cómo son percibidas por ello.

“Los vestidos babydoll encarnan la comodidad y la naturalidad que tanto anhelamos en verano”, declaró Nyree Leckenby, fundadora de My Mum Made It. “Transmiten una sensación de romanticismo desenfadado que, a la vez, resulta vanguardista y original”.

Y, en efecto, un vestido no es el problema ni abrazar la feminidad con intensidad.

Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar