Estamos casi seguros de que tienes en tu sección de guardados de Instagram alguna foto de las icónicas chaquetas napoleónicas que presentó Christophe Decarnin para Balmain en 2009. ¿Quién no quedaría flechado con los botones dorados y la silueta entallada que eleva firmemente la autoestima de las girlies? Este símbolo militar del Primer Imperio Francés ha resucitado para convertirse en una pieza trés chic.

Alejándose de la disciplina y la sobriedad, esta prenda recargada con galones deslumbrantes y cuellos altos se ha situado en un contexto donde pareciera que todo está de cabeza. Esta encrucijada fashionista, proveniente del vestuario mascculino europeo, se ha valido de la audacia musical del indie rock. A finales de la década de 1960, The Beatles —en la cima de su carrera internacional—presentaron Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band: la banda lució extravagantes chaquetas napoleónicas profundamente ornamentadas con brillos.
Inesperadamente, la chaqueta adquirió una dimensión más teatral al ser reinterpretada con toques punk que le daban un aspecto más pintoresco y sobre todo, callejero. La prenda insignia del emperador que conquistó las Pirámides de Egipto ahora tenía una función decorativa que el propio Michael Jackson y Freddie Mercury usaba con vigor.




Durante los años 2000, su popularidad fue inmensa gracias a bandas como The Libertine, Green Day y The Strokes. Su genialidad era tan rockera que la diva Kate Moss la llegó a usar con mini-mini shorts y con un top de lentejuelas en un festival de música. El campo de batalla ahora eran las pasarelas que vieron una oportunidad gratificante de combinarla con skinny jeans y botines, creando un uniforme apto para las girlies necesitadas de una pizca de glamour.
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♬ FASHION KILLA – SAPFIR
Hoy en día, las chaquetas napoleónicas siguen posicionándose como un básico atemporal que tira por la borda su esencia histórica. Este revival pretende jugar con los límites del armario masculino, sobre todo en un contexto político donde la ultraderecha conservadora se disfraza de progreso, resucitando los fantasmas del pasado para un placer más ameno… y más estético, claramente.





