Tal vez sea Hamnet, el nuevo filme de nuestro crush Paul Mescal, lo que ha despertado un renovado gusto por Shakespeare. Quizás no tanto por el autor, pero sí por ese estilo del siglo XVI, cuando el viejo mundo revolucionó cada aspecto de la cultura: el renacimiento, la búsqueda de luz y verdad, así como la opulenta aristocracia que se enriquecía de sus conquistas en América.
En un presente hostigado por la inestabilidad, la nostalgia resulta atractiva ante los ojos de la moda. Mientras los años 80 resurgen, también se ha detectado un favoritismo inesperado por épocas más románticas. Y si la enigmática poesía de inglés no te seduce, quizás lo haga su guardarropa.

En medio de un periodo donde el conservadurismo se filtra en los valores de la Gen Z, muchos diseñadores han contraatacado esta amenaza con propuestas llenas de audacia histórica. El pasado se convierte en una herramienta de cambio: los cuellos isabelinos atestados de volantes que presentó McQueen, son la versión dramática de aquellos cuellos Pierrot que usualmente vemos en las camisas etéreas de Ralph Lauren y Chanel.
El aprecio por los corsets y faldas abullonadas ha llevado a explorar piezas más fastuosas cargadas de detalles suntuosos. Los cuellos de gorguera que usaron aquellos escritores y nobles isabelinos, se han modernizado con un toque pop. Chappell Roan, por ejemplo, ha catapultado la estética shakespeariana con mini vestidos florales.




Asimismo, la tendencia juega con el género: la mezcla entre ropa masculina y femenina ha provocado que la siluetas exageradas y maquillaje sean elementos neutros. La androginia isabelina ha permitido que combinemos estos cuellos de acordeón con jeans de tiro bajo con blusas voluminosas y con tacones de aguja.
Claro, quizá sería un poco ridículo caminar por la calle con un cuello shakesperiano completo, pero sí es totalmente viable experimentar con el volumen de tus blusas, apostar por mangas amplias o adornar chaquetas con pedrería o herretes. La clave está en darle una pizca de glamour histórico a lo básico.





