Chanel Spring 2026: Un renacer galáctico

Los planetas se alinearon para que tuviéramos la oportunidad de presenciar el nacimiento de una constelación llamada Matthieu Blazy. El Bing Bang de la moda ocurrió tras varios meses en la oscuridad, cuando una explosión de tweed y camellias sacudió la galaxia. Nuestro sistema solar se reordenó para que la estrella Chanel resurgiera. 

Finalmente, pudimos admirar el debut más cautivador de la temporada, que sin duda, nos llenó de felicidad. Retomando la costumbre de presentar las maravillas fashionistas de la casa en el imponente Grand Palais, Blazy inauguró una nueva era marcada por belleza juguetona y experimental que enalteció con su modernismo, el beatificado savoir faire de Chanel. 

Los orbes gigantes, reflejados en un suelo negro brillante jaspeado con pigmento de color, nos hacían recordar con cariño los gloriosos espectaculos montados por Karl Lagerfeld. En tan solo 20 minutos, Blazy logró que los Chanel-ismos resultarán palpitantes y excéntricos. El belga decidió honrarlos a su manera: simplificarlos, pero mantenerlos auténticos.

La simplicidad fue clave para rejuvenecer una casa estancada en su zona de confort. Resulta coherente que esté inicio partiera de un enfoque utilitario y sensual, sin olvidar la libertadora sofisticación de Mademoiselle Coco. Rompiendo con las normas y convenciones del viejo sistema, Matthieu reinterpretó la forma en que su predecesora se apropió del guardarropa de su novio “Arthur” Boy Capel, elevándolo con una perspectiva andrógina: el primer look consistía en una chaqueta encogida gris con botones laterales, solapas alzadas y un pantalón de tiro bajo.

Lo sensacional y maravilloso de este cambio fue que relajó el tradicionalismo de la camisa blanca, dándole un aire más suave y dramático, combinándola con faldas largas ondulantes con colas de pavo real y otras tipo pencil con cortes asimétricos. De hecho, la sagrada chaqueta boucle tuvo un protagonismo más seductor y cadente, transformándola un objeto aspiracional gracias su versatilidad renovado hacia una vibra beachy, salvaje y oficinero.

El tweed, finalmente, dejó de verse como un material de antaño. Blazy ofreció versiones deshilachadas en tonos alegres y con flecos en acogedoras texturas de manta revitalizadas por flores y estampados psicodélicos, dándoles un aspecto más fresco y ¡punk!, aunque con una densidad táctil que promete devolverle relevancia cultural. Las chaquetas desenfadadas caían de los hombros, mientras las faldas pencil lucían camelias bordadas en el dobladillo. El tejido, la silueta y la confección brillaban con un frenesí de plumas y flores, técnica y visualmente intrigante.

Rompiendo con mayor fuerza la tradición de Chanel, el nuevo bolso 2.55 incorporó alambres en sus solapas, permitiendo que quien lo lleve pueda manipular su forma. “No quería que pareciera viejo, sino muy querido”, explicó Blazy.

Aunque muchos lamentan que el Chanel que solían adorar haya desaparecido, su esencia sigue ahí: simplemente ha evolucionado, guiándonos al infinito y más allá. Todo acompañado por el genuino entusiasmo de Awar Odhiang, quien cerró el desfile con una camiseta de seda marfil abierta en la espalda y una falda carnavalesca.

«Todos miramos el mismo cielo. Todos vemos las estrellas. Hay algo universal. También debería ser bello y agradable, y eso es lo que tenemos que proponer también en la moda». El tipo de entusiasmo genuino que nos hacía falta.

Fashion show video:

Alberto Jimenez

Alberto Jimenez

Es un corresponsal enfocado a demostrar un apasionante gusto por la moda, entretenimiento y belleza. La semana de la moda, es un favorito aperitivo de degustar